El Pleno del Ayuntamiento de La Carlota aprobó la ordenanza fiscal que regulará la tasa por ocupación del dominio público para la celebración del mercadillo de segunda mano, artesanía y antigüedades, cuya ordenanza reguladora ya había sido aprobada anteriormente.
El alcalde de La Carlota, Antonio Granados, explicó que el asunto se incorporaba al pleno por vía de urgencia con el objetivo de no retrasar más su puesta en funcionamiento y permitir que asociaciones, autónomos y particulares puedan participar en las próximas ediciones del mercadillo.
El concejal de Gobernación, Francisco Javier Martín, explicó las principales características de la nueva ordenanza fiscal. El mercadillo contará con un máximo de 40 puestos y se celebrará seis veces al año, aproximadamente una vez cada dos meses.
La tasa se fija en 30 euros anuales por puesto, equivalente a 5 euros por cada una de las seis ediciones previstas. El pago se realizará a comienzos de año, aunque si quedan puestos libres y una persona quiere incorporarse posteriormente, la cantidad se calculará proporcionalmente a las ediciones que resten por celebrar.
Durante el debate, Bea Mansilla, de Izquierda Unida, mostró el apoyo de su grupo a la ordenanza. Destacó que las asociaciones sin ánimo de lucro y entidades benéficas con fines sociales estarán exentas de la tasa y señaló que los ingresos contribuirán a sufragar gastos como la limpieza posterior de la zona, valorada en unos 100 euros por edición.
Por parte de Vox, Jacobo Ortiz anunció también su voto favorable, considerando que este tipo de iniciativas pueden favorecer la participación vecinal, dar una segunda vida a determinados productos y contribuir a dinamizar una zona de La Carlota. Defendió además que la regulación facilite el funcionamiento del mercadillo sin establecer trabas innecesarias para quienes quieran participar.
El Partido Popular, a través de Obdulia Crespo, apoyó igualmente la ordenanza, aunque mostró sus dudas sobre la fórmula de la cuota anual. Crespo señaló que el mercadillo nació con un carácter abierto y espontáneo, con vecinos que podían acudir puntualmente para vender o intercambiar objetos que ya no utilizaban, y advirtió de que una cuota anual podría desanimar a quienes solo quieran participar en una edición concreta.
Pese a estas consideraciones, el grupo popular votó a favor ante el tiempo que llevaba sin celebrarse el mercadillo y la necesidad de facilitar su recuperación.
La ordenanza fiscal quedó finalmente aprobada con el voto favorable de todos los grupos municipales, dando un nuevo paso para la recuperación y regulación del mercadillo de segunda mano, artesanía y antigüedades de La Carlota.
